Grupo FARO, Fundación para el Avance de las Reformas y las Oportunidades, es una organización de sociedad civil ecuatoriana fundada en 2004, que realiza investigaciones independientes sobre las políticas públicas y apoya y promueve la participación activa de la sociedad civil, el sector empresarial y las instituciones estatales en la propuesta, implementación y monitoreo de políticas públicas, locales y nacionales, tendentes a consolidar un Estado ecuatoriano más eficiente, equitativo, incluyente y democrático. Su trabajo se centra en cinco ejes fundamentales: Gobernanza de lo Público, Ambiente y Sociedad, Crecimiento y Competitividad, Equidad y Oportunidades Sociales y Sociedad de la Información.
Desde el año 2010, Grupo FARO se ha incorporado al proyecto de Transparencia Forestal promovido por Global Witness desde 2008 y con el auspicio financiero del Fondo Mundial para la Transparencia (Global Transparency Fund) y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID-UKAID).
El objetivo del proyecto es mejorar las políticas y las prácticas del sector forestal en países ricos en bosques, incentivando a los gobiernos a que sean más receptivos de las demandas de información forestal de la ciudadanía y que mejoren así la rendición de cuentas acerca del manejo del patrimonio forestal del Estado.
El 4 de mayo de 2011, tras meses de investigación y análisis, Grupo FARO publica el primer informe Transparencia Forestal. Éste se basa en la amplia labor y la experiencia adquirida por Global Witness en temas de transparencia en las industrias extractivas y en el monitoreo de los bosques. Además, se fortalece con la experiencia de Grupo FARO en temas de monitoreo al acceso a información pública y transparencia.
Esta es la pregunta clave que trata de responder este informe. Aspectos clave a considerar a este respecto son los niveles de deforestación, la inversión fiscal en los bosques, las licencias para el aprovechamiento sostenible y el cumplimiento de la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública (LOTAIP), que la ciudadanía debe conocer para involucrarse en las decisiones que toma el Estado frente a este recurso renovable.
El informe aplica tres herramientas metodológicas para medir la transparencia; se mide el cumplimiento de la LOTAIP por parte de las instituciones del sector público relacionadas con el sector forestal. Se monitorearon todos los portales de las instituciones durante la primera semana de marzo de 2011. Además con el fin de evaluar el acceso a la información forestal se aplicó la herramienta del Boletín de Transparencia Forestal desarrollada por Global Witness y adaptada por Grupo FARO y se monitorearon un total de 78 indicadores de transparencia agrupados en diversos temas desde noviembre de 2010 hasta marzo de 2011. A estos resultados se añadió la búsqueda y análisis de la inversión fiscal en bosques, metodología que Grupo FARO ha desarrollado para evaluar la inversión fiscal en otros sectores. De esta manera se han integrado tres metodologías que han servido para analizar la transparencia en diversos ámbitos y así analizar, entender y mejorar las dinámicas propias del sector forestal.
Los resultados fueron compartidos con organizaciones de la sociedad civil y expertos forestales en tres talleres para recibir retroalimentación respecto de la metodología y la interpretación de los resultados.
Los bosques tienen un papel fundamental en la estabilidad climática global y en la producción de bienes y servicios vitales para la sociedad. Cerca del 90% de las 1200 millones de personas en el mundo que viven en extrema pobreza dependen directamente de ellos. Los bosques son fuente de alimentos, medicinas, fibras y productos de intercambio para las nacionalidades indígenas que residen en ellos. Estos ecosistemas constituyen los únicos refugios viables para la conservación — a largo plazo — de la biodiversidad animal y vegetal. Además, es cada día más evidente el rol que los bosques juegan en la prevención de desastres como deslaves e inundaciones.
Sin embargo a pesar de la importancia de estos ecosistemas, muchos países con gran riqueza forestal aún no cuentan con una gobernanza apropiada. Las decisiones sobre cómo se gestionan y sostienen los bosques a menudo se toman a puerta cerrada, con poca participación y transparencia y sin una orientación de cómo multiplicar los beneficios para la gran mayoría de la población en situaciones de vulnerabilidad social y económica.
En el Ecuador, estas dinámicas no son ajenas. Quedan, aproximadamente, 9,6 millones de hectáreas de bosques (principalmente en la región Amazónica) y al interior de las áreas protegidas. Varias zonas del país como la Costa, las estribaciones occidentales de la cordillera de los Andes y la Sierra ecuatoriana han experimentado serios procesos de deforestación. En Esmeraldas, las altas tasas de deforestación continúan y reducen los bosques a parches aislados. Este drástico cambio de uso de suelo en el país ha sido impulsado, principalmente, por la expansión de la frontera agrícola y ganadera, la tala y comercialización ilegal de madera, la expansión urbana y procesos migratorios internos.
